Sesión de fotos de familia en casa.
El sitio también sale en la foto.
Fotografía documental de familia, embarazo y recién nacido en Alcalá de Henares, Torrejón de Ardoz y Madrid.
Imaginad un jueves por la tarde.
Llamo al timbre y abre el mayor, porque siempre quiere abrir él. Detrás, alguien quita a toda prisa una montaña de ropa del sillón. No hace falta, pero lo entiendo.
Nadie se ha cambiado tres veces. Lleváis lo que os gusta llevar. Si hay algo que no queréis que salga, lo apartamos y ya.
Los primeros minutos no hago fotos. Charlamos. Doy una vuelta por la casa y miro la luz: a esa hora el salón está bien, la cocina todavía mejor. Os pido una sola cosa: que la merienda sea en la mesa de la ventana. Esa es la parte en la que mando yo.
Os digo dónde sentaros. No os digo cómo estar.
Luego pasa lo que pasa en vuestra casa un jueves. El pequeño no quiere merendar. Su hermano le roba las galletas. Te ríes aunque no deberías. Su padre se pone a hacer el avión con ella por el pasillo, algo que hace siempre y que nadie ha fotografiado nunca, porque quien suele tener el móvil eres tú.
Hoy no. Hoy sales.
Nadie tiene que mirar a cámara. Si alguien mira, bien. Si alguien llora, se le consuela como cualquier otro día, y yo sigo ahí, un poco más lejos. Si hay que parar para una toma o una siesta, se para. La sesión va al ritmo de la casa.
Habrá ratos en los que parezca que no estoy haciendo nada. Estaré esperando a que ella se suba encima de él, porque lleva diez minutos rondándole.
La idea es que, cuando me vaya, tengáis la sensación de haber pasado una tarde normal.
Las fotos llegan unos días después. Y en ellas estáis vosotros. Pero también la mesa de la ventana. Las galletas robadas. El pasillo del avión.
¿Por qué en vuestra casa?
Porque en un estudio, lo primero que tendría que conseguir es que os olvidarais de dónde estáis. En vuestra casa eso ya está hecho. Lleváis años viviendo ahí.
Y porque lo que quiero fotografiar no se puede llevar a ningún sitio. El cuarto con la lámpara de estrellas. La encimera donde se sube a ayudar. El hueco del sofá que ya tiene la forma de alguien.
No os cito en un estudio porque lo que fotografío ya tiene un sitio. El vuestro.
Las casas también cambian de etapa
Un día se desmonta la cuna. Se pinta encima de las marcas de altura del marco de la puerta. Se cambia el sofá, se regalan los juguetes, alguien se muda.
Y conviene saber una cosa: los niños pequeños no guardan recuerdos propios de estos primeros años. Lo que vuestros hijos sepan de esta casa, de este cuarto y de esta etapa lo sabrán por lo que les contéis. Y por lo que puedan ver.
Dentro de veinte años nadie va a mirar esas fotos para comprobar qué bien salíais. Las vais a mirar para volver a entrar.
¿Para quién es esta sesión?
Es para familias que quieren guardar la etapa entera, no solo las caras. Para padres con niños que no paran quietos, o que se bloquean en cuanto ven una cámara. Para quien siempre hace las fotos y nunca sale en ellas. Y para quien no quiere salir de casa con un recién nacido.
Si lo que buscáis es un retrato cuidado, con fondo neutro y todos mirando a cámara para el salón, esta no es la sesión que os conviene. Y está bien: es otra cosa, y también la hago.
Preguntas frecuentes
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Casi todas las casas tienen un rincón que funciona a alguna hora del día. Encontrarlo es parte de mi trabajo. Por eso, antes de la sesión, os pregunto por la casa y elegimos juntos la hora.
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No tienen que colaborar. Un niño que no para quieto no estropea la sesión: es parte de lo que estamos fotografiando.
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Un poco, y siempre de la misma manera. Os propongo dónde hacer las cosas, según la luz y el espacio. Lo que no os voy a pedir es que sonriáis, que miréis a cámara o que pongáis una postura
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Lo entiendo perfectamente, y lo hablamos. Un estudio tiene muchas ventajas: la luz es siempre la misma y el espacio está pensado para fotografiar. Solo que lo que yo os propongo es otra cosa.
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La que llevaríais una tarde normal en casa. No hace falta ir a juego ni estrenar nada. Dentro de unos años, esa ropa también será parte de lo que queráis recordar.
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Es cuando más sentido tiene. No tenéis que salir de casa con él, y la sesión se adapta a sus tomas y sus sueños, no al revés.
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Pueden ser en casa o en exterior. En ellas intervengo algo más, porque la luz y el sitio pesan todavía más. La regla es la misma: el sitio lo propongo yo. Lo que sentís, no.
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La sesión dura entre 1 hora y media y 2 horas, pero es muy variable dependiendo de la situación, sobre todo con los niños.
La cantidad de fotos depende del pack que hayas contratado, desde 25 fotos el mínimo, hasta la galería completa.
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Esto también depende en función del pack contratado, pero los precios parten desde 165€ la sesión más económica.
Contadme cómo es vuestra casa
Escribidme y contadme quiénes sois, qué edad tienen los niños y en qué etapa estáis. Con eso ya puedo imaginarme la sesión.

