La fotografía newborn está cambiando: menos poses, más vida.
Piensa en una foto de recién nacido. Casi seguro te viene a la cabeza la misma imagen que a todo el mundo: un bebé dormido, desnudo, enroscado sobre una manta lisa. Quizá dentro de una cesta de mimbre. Quizá con un gorrito de lana. Es una imagen tan repetida que ha acabado siendo la definición de "foto newborn".
Ahora piensa en cómo fueron de verdad los primeros días con tu bebé, o en cómo imaginas que serán. Probablemente no se parecen en nada. La luz de la ventana del salón a media mañana. El hermano mayor que no se separa del moisés. La camiseta que llevaste tres días seguidos. El café que se quedó frío en la mesa. Esa forma nueva, torpe y enorme, de estar en casa.
Entre esas dos imágenes hay una distancia. Y la fotografía de recién nacido lleva unos años intentando acortarla.
Qué está cambiando (y qué no)
Me gustaría empezar siendo honesto, porque es fácil vender esto como una revolución y no lo es.
Lo que sí está cambiando es la forma de trabajar de muchos fotógrafos. Cada vez se habla menos de poses complejas y de decorados, y más de seguir el ritmo del bebé, de luz natural y de incluir a la familia. Cada vez más profesionales, fuera y dentro de España, ofrecen sesiones en el propio domicilio con un enfoque documental.
Lo que no puedo decirte es que el estudio esté desapareciendo. No es verdad. Aquí, en el Corredor del Henares, la mayoría de sesiones newborn se siguen haciendo en estudio. Y muchos estudios también se han transformado: menos atrezzo, más sencillez, más respeto por los tiempos del bebé.
Así que no se trata de que una forma de fotografiar haya ganado a la otra. Se trata de que ahora hay dos maneras distintas de entender la fotografía newborn. Una construye una imagen del bebé. La otra conserva la vida que había alrededor cuando llegó.
El newborn clásico: una imagen construida con mucho oficio
La sesión newborn tradicional se hace en estudio, normalmente durante las dos primeras semanas de vida. En esos días el bebé duerme profundamente y todavía conserva la postura recogida con la que vivía dentro de la tripa. El estudio está caliente, hay un puf, telas, envolturas, a veces cestas y pequeños accesorios. El fotógrafo coloca al bebé con mucho cuidado, espera a que se duerma y construye cada imagen.
Tiene muchísimo oficio. Algunas de las poses más conocidas, como la del bebé que parece apoyar la barbilla sobre las manos, ni siquiera son una sola foto. Se hacen varias con un adulto sujetándolo y se unen después, precisamente para que el bebé esté siempre seguro.
El resultado es un retrato limpio y muy cuidado. Enseña los pliegues, las manos, las pestañas, la piel. Son fotos que se parecen entre sí porque buscan una estética concreta, y hay familias a las que esa estética les encanta. Me parece perfectamente legítimo.
Lo que esa foto no suele contar es dónde estabais. Ni quiénes erais en ese momento.
El newborn documental en casa: fotografiar lo que ya está pasando
Una sesión documental en casa parte de una idea sencilla: no hay que crear nada, porque lo importante ya está ocurriendo. Estáis aprendiendo a ser una familia nueva, en vuestra casa, con vuestra luz y vuestro desorden. Mi trabajo es estar ahí y contarlo.
Qué hago yo durante la sesión
Llego a vuestra casa sin focos, sin puf y sin cajas de atrezzo. Una cámara y poco más. Lo primero que hago es mirar: dónde entra la luz, qué rincón usáis de verdad, dónde dais el pecho o el biberón, dónde se tumba el hermano mayor a ver al bebé.
Durante la sesión observo mucho más de lo que hablo. Fotografío los cambios de pañal, el baño si os apetece, las manos de tu pareja sujetando la cabecita, la cara de alguien que lleva cuatro noches durmiendo a ratos. También los detalles: los pies, el pelo de la nuca, la ropita doblada que alguien os regaló.
No voy a colocar a vuestro bebé en posturas. Alguna vez sí os propondré algo pequeño, como abrir una cortina, acercaros a la ventana o sentaros en otro lado del sofá. Es la única dirección que doy. El resto lo decidís vosotros sin daros cuenta.
Qué hacéis vosotros
Nada especial. Esa es la parte que más cuesta creer. No tenéis que posar, ni mirar a cámara, ni saber qué hacer con las manos. Si no os gusta salir en fotos, mejor: estaréis pendientes del bebé y no de mí.
Tampoco tenéis que preparar la casa como para una revista. Recoged un poco lo que os agobie y dejad lo que sea vuestro. La manta del sofá, la estantería con los libros, la cuna que montasteis un domingo: eso es exactamente lo que quiero ver.
Si llora, si tiene hambre, si todo es un caos
Entonces llora y lo fotografío, o bajo la cámara, depende del momento. Si tiene hambre, come. Si os apetece que la lactancia forme parte de las fotos, forma parte. Si no, me voy a otra habitación y espero.
La sesión no se para por nada de esto, porque nada de esto es una interrupción. Es la sesión. Un bebé de diez días que se despierta llorando a la hora de comer no está "estropeando las fotos". Está siendo un bebé de diez días.
Los hermanos
Aquí es donde más se nota la diferencia. En un estudio, un niño de tres años suele tener que portarse bien un rato largo en un sitio que no conoce. En casa está en su terreno: enseña sus juguetes, se sube al sofá, quiere coger al bebé, se aburre, vuelve. Todo eso también es la historia de esos días. Para él, es el momento en el que dejó de ser el pequeño.
¿Documental o lifestyle?
Seguramente verás los dos términos. Se parecen, pero no son lo mismo. Una sesión lifestyle suele ser más guiada: el fotógrafo propone situaciones ("sentaos juntos en la cama, mirad al bebé") para conseguir imágenes naturales. Una sesión documental interviene lo mínimo y fotografía lo que sucede. En la práctica muchas sesiones mezclan ambas cosas. Yo me muevo lo más cerca posible de lo documental, con una guía muy ligera cuando la luz o el espacio lo piden.
Por qué algunas familias buscan otra cosa
Nadie ha medido con datos cuántas familias prefieren una cosa u otra. Pero hablando con madres y padres se repiten algunas razones.
No salir de casa. En los primeros días del postparto, meter al bebé en la silla del coche, cargar la bolsa y pasar una mañana en un sitio desconocido puede ser una montaña. Sobre todo si el parto ha sido complicado.
Salir en las fotos. Muchos padres me cuentan que tienen miles de fotos de sus hijos y casi ninguna con ellos. La sesión documental está pensada para que aparezcáis, no solo el bebé.
Los hermanos. Cuando hay un hermano pequeño, la casa facilita mucho las cosas.
Querer recordar cómo era la vida, no solo cómo era la cara. La cara de tu bebé la vas a ver crecer. La casa, la rutina y la persona que eras en esas semanas, no.
Cierto cansancio de la misma foto. Cuando todas las imágenes de recién nacidos se parecen, algunas familias buscan algo que se parezca más a ellas.
Estudio o casa: lo que gana y lo que deja fuera cada enfoque
No quiero hacer una lista de ventajas e inconvenientes, porque lo que para una familia es una ventaja para otra es un defecto. Mejor así:
El estudio te da control, una estética limpia y homogénea, y retratos del bebé muy centrados en sus detalles. Tienes que desplazarte y suele hacerse en una ventana corta, las dos primeras semanas. El bebé es el protagonista casi absoluto; la familia aparece en algunas fotos concretas. Encaja con quien tiene una imagen clara de lo que quiere y le gusta esa estética.
La casa, en documental, te da contexto, espontaneidad y una historia de la familia completa. No te mueves y el calendario es más flexible, porque no depende de que el bebé duerma profundamente y se deje colocar: puede hacerse unas semanas después. A cambio, renuncias al control. La luz es la que hay, la casa es la que es, y no habrá fotos de bebé en una cesta. Encaja con quien quiere recordar esa etapa tal como fue.
Son dos formas distintas de hacer memoria. Una guarda cómo era el bebé. La otra guarda cómo era la vida cuando llegó.
El valor de fotografiar el contexto
Todo lo que ahora os parece normal va a cambiar mucho antes de lo que pensáis. Os mudaréis, o pintaréis el salón, o cambiaréis ese sofá que ya estaba viejo. El hermano mayor no volverá a tener tres años ni a caber en tu regazo al lado del bebé. Tú no volverás a ser esa persona recién estrenada.
Soy padre de dos niñas pequeñas y lo he visto pasar muy deprisa. Lo que más echo de menos no son las caras, porque sigo viéndolas cada día. Echo de menos cómo era todo alrededor.
Dentro de diez años no vas a olvidar la cara de tu hija. Lo que vas a olvidar es la habitación donde le cantabas por las noches.
Sesiones newborn en casa en Alcalá de Henares, Torrejón y el Corredor del Henares
Vivo en Villalbilla, al lado de Alcalá de Henares. Casi todas mis sesiones newborn son en casas de familias de Alcalá, Torrejón de Ardoz y el resto del Corredor del Henares, aunque también me desplazo a Guadalajara y a Madrid.
Trabajar en vuestra casa significa que quien coge el coche soy yo. No tenéis que salir por la A-2 con un bebé de pocos días ni buscar aparcamiento. No tenéis que vestiros para la ocasión. Da igual que viváis en un piso del centro de Alcalá con una única ventana buena o en un adosado en Torrejón con salón luminoso: me adapto a la luz que hay, y casi siempre hay más de la que creéis.
Suelo quedar con las familias antes del parto, en persona o por videollamada. Hablamos de cómo es vuestra casa, quién vive en ella y qué os gustaría recordar. Después del nacimiento cerramos el día según cómo os encontréis, sin prisas.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es mejor hacer una sesión newborn en casa?
Normalmente entre la primera y la cuarta semana de vida. Como no hace falta que el bebé duerma profundamente para colocarlo, el margen es más amplio que en estudio. Elegimos el momento en el que estéis cómodos.
¿Tengo que preparar la casa?
Recoged lo que os incomode ver en las fotos y poco más. No hace falta decorar nada.
¿Cuánto dura la sesión?
Unas dos horas, con calma, sin forzar el ritmo del bebé.
¿Y si no sé posar?
No vas a tener que hacerlo. Estarás con tu bebé, que es justo lo que quiero fotografiar.
¿Pueden salir los hermanos, los abuelos o la mascota?
Sí. Todos los que formen parte de vuestros días forman parte de la historia.
Lo que quiero que conservéis
Las fotos de recién nacido en estudio seguirán existiendo, y está bien que así sea. Pero cada vez más familias se preguntan otra cosa: no cómo de perfecto puede salir su bebé, sino cómo recordar la vida que tenían cuando llegó.
Si esa es también vuestra pregunta, no necesitáis salir de casa para responderla. Lo que queréis recordar ya está ahí: en vuestro salón, en vuestra luz, en vuestra manera de coger a vuestro bebé. Si os apetece, escribidme y me contáis cómo es vuestra casa. Yo me encargo de que, dentro de muchos años, podáis volver a entrar en ella.

