¿Cuándo es el mejor momento del embarazo para hacer las fotos?
Es la pregunta que más me llega por mensaje. Normalmente con un "no sé si es pronto" o un "igual ya voy tarde".
La respuesta corta es un margen bastante amplio: de la semana 28 a la 34.
La respuesta larga ocupa el resto de este artículo, porque el mejor momento no es una casilla del calendario. Depende de cómo esté yendo tu embarazo, de la época del año en la que caiga y de cuánta energía te quede al final del día.
Te cuento cómo lo planteo yo.
La ventana buena: entre la semana 28 y la 34
Es un margen ancho a propósito. Dentro de él caben seis o siete semanas, y en todas ellas la sesión funciona.
El motivo es la tripa. A partir de la 28, en la mayoría de los embarazos, la barriga ya tiene esa forma redonda que la hace inconfundible en una foto. Antes se intuye. Desde ahí ya no hay ninguna ambigüedad: se ve lo que es.
A partir de ahí, la fecha exacta la eliges tú en función de cosas mucho más prácticas. Si trabajas hasta cierto día. Si tu pareja tiene turnos. Si prefieres que haga menos calor. Si hay un fin de semana en el que os viene bien a los dos.
Dentro de esas seis semanas, ninguna es mejor que otra en abstracto. Es mejor la que te venga bien a ti.
Qué pasa si la haces antes
Antes de la semana 28 no es un error, es otra cosa. Simplemente el embarazo se intuye más que se ve.
Si a ti lo que te importa es el retrato, la cara, el momento de la pareja, puede funcionar perfectamente. Si lo que quieres es que la tripa sea la protagonista, vas a echarla de menos en las fotos.
Hay un caso en el que sí recomiendo adelantar de forma clara, y lo cuento un poco más abajo.
Qué pasa si la dejas para el final
De la semana 35 en adelante se puede hacer perfectamente. Muchas familias me escriben en ese punto y salen sesiones estupendas.
Lo único que cambia es la logística, y son dos cosas.
La primera es el ritmo. En las últimas semanas apetece menos andar y más quedarse, así que la sesión se plantea distinta: más en casa, más pausada, más corta. No es peor. Es otro plan.
La segunda es la más importante: el bebé puede adelantarse. Una sesión reservada para la semana 38 es una sesión que puede no llegar a hacerse. Me ha pasado. La familia se queda sin fotos de embarazo y ya no hay forma de recuperarlas.
Por eso, si estás decidiendo ahora, yo no iría más allá de la 36. Y si ya estás en la 37 y te apetece, me escribes y buscamos hueco esta semana.
Embarazos múltiples o de riesgo: adelántala
Aquí cambio la recomendación sin matices.
Si esperas gemelos o mellizos, el mejor momento se mueve a la semana 26-30. Los embarazos múltiples suelen terminar antes y el volumen llega mucho más rápido, así que la tripa está formada semanas antes de lo habitual.
Lo mismo si tu embarazo tiene algún seguimiento especial, reposo prescrito o riesgo de parto prematuro. En ese caso la conversación no la tienes conmigo, la tienes con tu matrona o tu ginecóloga, y yo me adapto a lo que te digan. Si me dicen que no te muevas de casa, voy yo a tu casa.
No hay sesión que merezca forzar nada.
La estación del año también decide
Una cosa que casi nadie tiene en cuenta al elegir la semana: en qué mes cae.
Verano
En julio y agosto en el Corredor del Henares hace calor de verdad. Eso no quita la sesión del calendario, solo cambia la hora.
En verano trabajo casi siempre al atardecer. En Alcalá de Henares el sol se va pasadas las nueve y media, y la última hora antes de que se ponga es probablemente la mejor luz de todo el año: baja, dorada, sin contrastes duros. Se está bien y las fotos salen preciosas.
Si prefieres madrugar, a primera hora pasa algo parecido con el ambiente más fresco. Y si no te apetece salir en absoluto, la hacemos entera en casa, con el aire puesto y la luz de las ventanas.
Agosto no es un mes descartado. Es un mes con horario.
Otoño y primavera
Son mis épocas favoritas, y no por romanticismo. Es luz.
En octubre y en abril el sol baja antes y lo hace de forma más suave. Hay una hora larga, al final de la tarde, en la que todo se pone dorado sin esfuerzo. No hace falta buscar sombra ni pelear con los contrastes.
Si puedes elegir y tu semana 32 cae en octubre, no lo pienses mucho.
Invierno
El frío se lleva mejor que el calor, pero la luz dura menos. En diciembre hay que hacer la sesión entre las cuatro y las seis de la tarde, y punto.
Por eso en invierno propongo casa más a menudo. Calefacción, sofá, manta, y toda la tarde por delante.
"Es que no me gusta cómo estoy ahora mismo"
Esta frase me la dicen muchísimo. Casi siempre por mensaje, casi siempre con un "ya sé que es una tontería, pero...".
No es una tontería.
Tu cuerpo ha cambiado en pocos meses más de lo que cambió en los quince años anteriores. Es normal que tardes un tiempo en reconocerte del todo en el espejo, y es igual de normal no tener ninguna gana de que alguien te apunte con una cámara mientras tanto.
Lo único que te puedo decir es lo que veo pasar una y otra vez: la mujer que llega con esa inseguridad es casi siempre la que más se sorprende al ver las fotos. Porque lo que sale en la imagen no es "tu cuerpo de embarazada". Es tu cara mirando la tripa. Es tu pareja con las manos ahí. Es otra cosa.
No hay poses que aguantar
Esta es la parte que más tranquiliza a casi todo el mundo.
Yo trabajo desde un enfoque documental. Eso significa que no te voy a decir cómo poner las manos, dónde mirar ni cuándo sonreír. No hay una lista de posturas que tengamos que ir tachando.
Lo que sí hago es guiar la situación. Te digo dónde sentarte, porque desde ahí entra mejor la luz. Te propongo que vayáis andando hasta el final del camino. Coloco el espacio para que las cosas puedan pasar.
Pero cómo estás ahí dentro, eso lo pones tú.
La diferencia es grande. No tienes que actuar de nada, no tienes que sostener una postura incómoda durante minutos y no tienes que fingir una sonrisa que no te sale. Eso es exactamente lo que hace que estas fotos no se parezcan a las de un estudio.
El cansancio del tercer trimestre
En mis sesiones las prisas están prohibidas, y en las de embarazo todavía menos.
Paramos cuando haga falta. Nos sentamos. Bebes agua. Si estás incómoda, cambiamos de sitio o lo dejamos en ese punto. Una sesión de embarazo no dura tres horas y no tiene por qué durarlas.
Si además quieres ir tranquila con el tema de la ropa, escribí un artículo entero sobre qué ponerte para una sesión de fotos. Resumen: lo que te haga sentir bien, y nada nuevo estrenado ese día.
¿En casa o en la calle?
No tengo estudio. Es una decisión, no una carencia: las fotos de estudio salen correctas, pero podrían ser de cualquiera. Las de tu casa solo pueden ser vuestras.
Así que la elección real es entre tu casa y un exterior.
Casa funciona muy bien en el tercer trimestre, sobre todo si ya hay un hermano mayor. Está tu cama, tu sofá, la habitación del bebé a medio montar, la luz que entra por la ventana del salón a las seis de la tarde. Todo eso significa algo dentro de veinte años.
Exterior funciona si os apetece salir, si el tiempo acompaña y si tenéis un sitio que os diga algo. Trabajo sobre todo en Alcalá de Henares y Torrejón de Ardoz, pero me muevo por todo el Corredor, Guadalajara y Madrid sin problema.
Y se pueden hacer las dos. Empezamos en casa y salimos al final de la tarde. Es probablemente la combinación que más recomiendo. Puedes verlo todo en la página de la sesión de embarazo.
Embarazo y recién nacido: piénsalas a la vez
La sesión de recién nacido tiene su propia ventana: las tres primeras semanas, hasta los 21 días más o menos. Después el bebé sigue cambiando tan rápido que ya es otro bebé.
Cuando reservas las dos juntas, pasan dos cosas buenas.
La primera es práctica: la fecha del recién nacido queda bloqueada antes de que nazca, y no te toca buscar fotógrafo con cuatro días de vida, dos horas de sueño y la casa como está. Avisas de que ha nacido y ya está.
La segunda es que las fotos se leen distinto. La misma casa, la misma luz, la misma cama. Primero la tripa y luego el bebé encima de esa misma cama. Ese salto es difícil de explicar y muy fácil de sentir cuando lo tienes delante.
Te dejo aquí la sesión de recién nacido por si quieres ver cómo la planteo.
Por qué conviene reservar antes de lo que parece
Aunque la sesión sea dentro de dos meses.
La razón es simple: hago pocas sesiones al mes, porque cada una lleva su tiempo de edición y prefiero que sea así. Los fines de semana de octubre y de mayo suelen cerrarse con bastante antelación.
Si estás en la semana 20 y ya sabes que quieres hacerlo, reservar ahora te quita el tema de la cabeza. Elegimos una fecha aproximada en tu semana 31 o 32, y la ajustamos más cerca del día según cómo te encuentres y qué tiempo haga.
No hay prisa por decidirlo hoy. Pero si lo decides hoy, tienes más donde elegir.
En resumen
Semana 28 a 34 si el embarazo va bien, y dentro de ese margen elige la fecha que mejor os venga. Semana 26 a 30 si esperas más de uno o hay seguimiento especial. En verano, al atardecer. En otoño, a cualquier hora de la tarde.
Y si ninguna de esas casillas te encaja, me lo cuentas y lo miramos.
Si quieres que hablemos de fechas, escríbeme y te digo qué tengo libre por esas semanas. Sin compromiso y sin nadie detrás insistiendo: te contesto yo.
Cuéntame cuándo sales de cuentas
Y si todavía estás dándole vueltas, la página de la sesión de embarazo tiene las fotos y los precios, que también ayuda a decidir.

